Negociaciones
políticas en un intento de sacar provecho al estilo de una mafia familiar,
Raúl Castro propone
públicamente el cambio de presos
políticos por los cinco
espias (o para el gobierno de Cuba
héroes prisioneros del imperio).
Bien es sabido por todos que estos intentos ya desesperados (o ahora
aprovechándose de las buenas o
aparentemente buenas intenciones de Obama) se han realizado sin
éxito desde el principio del
encausamiento de los agentes cubanos en Estados Unidos. Anteriormente realizados por las
vías diplomáticas, estos fueron rechazados por la antigua
administración de
washington. Ahora los ya expertos en temas de gobierno, los Castro, se aprovechan de un Obama con mucho carisma y al parecer buenas intenciones, pero con muy poca experiencia en el tema de la
dirección de un
país, e intentan presionar la
liberación de los cinco
condicionándola con la ya obligatoria
liberación de los presos
políticos cubanos.
El gobierno cubano tal y como me
había pensado, ha comenzado a utilizar una nueva estratagema,
condicionando la posibilidad de realizar cambios en la isla a acciones de
difícil realización por el presidente Obama. Ya encontraron el justificante a la no apertura, ante una muestra de buenas intenciones desde el imperio del norte, Cuba impone exigencias para dar camino a una democracia.
Los cinco eran
espías y es menester de la justicia y el gobierno de un
país aplicar las leyes pertinentes ante un delitoy garantizar la seguridad nacional. Estos han pasado por todos los circuitos de cortes y realizados las apelaciones, son respetados en sus derechos y mantienen
comunicación con sus familias y el gobierno cubano.
En Cuba si bien es cierto que muchos de los
prisioneros políticos han sido juzgados y condenados, todos sabemos las grandes deficiencias y lo
politizado del sistema
jurídico cubano, quien haya vivido en cuba y tuvo
algún percance o
situación con la justicia, tanto civil como penal,
podrá dar fe de lo anterior. La
mayoría de estos se mantiene presumiendo de su inocencia demostrando que solo realizaban actos de libre
expresión, no
comentiendo actos delictivos. Su
único delito ha sido decir la verdad de la
situación cubana.
Una gran encrucijada para quien pretende un cambio en Cuba sin violencia,
tendrá que debatirse entre liberar a culpables para que sean liberados inocentes. Entre cambiar agentes de un estado militarizado por civiles encarcelados al emitir su
opinión. Y luego esperar los otros, los cambios que
permitirían un sistema en el que no
volviéramos a tener
espías ni prisioneros
políticos, el cambio de un sistema para la libertad de unos y otros cubanos. Ese ya es mas
difícil y ya casi no creo en su
realización.